Libertad de expresión, sí, pero con ética

Acabamos de vivir en España un caso que demuestra que la justicia cumple su papel: un lustro después de la muerte del torero Víctor Barrios en la Plaza de Toros de Teruel, el Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso de Datxu Peris, quien calificaba al torero, a las pocas horas de fallecer, como “asesino” y emitía mensajes en las redes sociales alegrándose de su trágica muerte.

Todos deseamos la libertad de expresión y sentimos el derecho a expresarnos, opinar y comunicarnos, pero libertad no tiene por qué ser sinónimo de inmoralidad, desenfreno, indecencia o atentado. Todos queremos una sociedad justa y el respeto a los derechos humanos, pero hay una raya divisoria entre lo que para unos es justo y para otros no. Afortunadamente, la sociedad cuenta con mecanismos para defender la libertad de expresión desde el punto de vista jurídico. Por su parte, los propios medios de comunicación fijan sus líneas editoriales para resolver de antemano conflictos éticos y marcan reglas para la orientación de su información, intencionalidad y emisión de opiniones por parte de sus columnistas, tertulianos y líderes de opinión. Sin embargo, lamentablemente, Internet se ha convertido en un espacio abstracto, borroso y desdibujado que permite el escape de voces incontroladas y las redes sociales alimentan, en ocasiones, un activismo que puede escaparse al control de la justicia.

La libertad de expresión no puede avalar barbaridades en las redes sociales como las referidas a Víctor Barrio, y no es necesario para defender una postura antitaurina mofarse, burlarse y jactarse de la muerte del torero mostrando satisfacción y causando un inmenso dolor a su familia, sumado al del trágico suceso.

Una cosa es dar cabida a formas de protesta civilizadas y justificadas y otra ser el altavoz de dislates y salvajadas. No pueden las redes ser un territorio promiscuo para maldades y saco vago de atrocidades de expresión.

Un hurra por la justicia y una llamada de atención para la sociedad y la opinión pública. Utilicemos con ética las páginas, micrófonos, espacios digitales, pantallas, platós y redes sociales, por un uso justo de la libertad de expresión.

Por Victoria Magro, directora del área de Desarrollo Corporativo de Estudio de Comunicación.

@victoriamagro

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