¡Quiero ser…influencer!

Los tiempos han cambiado… y las personas, la comunicación, las relaciones, los encuentros, la manera de vender… Y tanto, que no dudo que en un futuro muy cercano –si acaso en no más de un año, al ritmo que llevamos– nuestros hijos nos digan: “Mamá, quiero ser influencer”.

Seguro que es uno de los trabajos más redituables del futuro; parece que basta con tener carisma y empatía con un determinado sector, dedicarle al 150% a nuestras redes sociales, contar con un nutrido número de seguidores y crear el tan deseado engagement con ellos. Ah, pero… ¿en realidad es redituable para las empresas utilizar los servicios de un influencer?

Las nuevas tecnologías han revolucionado nuestra vida, pero sobre todo la forma de comunicarnos. La rapidez con la que fluyen la información y las herramientas que nos facilitan el acceso a ella han abierto las puertas a un nuevo nicho de comunicadores, improvisados o creados, para ser “líderes” de opinión entre su círculo de seguidores: pasan a otro nivel por el simple hecho de coincidir y mostrar afinidad con los gustos y preferencias de sus públicos. Sin embargo, el verdadero valor de un influencer reside en su credibilidad, que es lo que verdaderamente interesa a las empresas, aunado a su autoridad y presencia en redes.

De esta manera, la labor de un influencer radica en alentar la conversación y provocar reacciones entre sus múltiples seguidores al hablar de un tema determinado. Lo anterior promueve la participación de un público afín, cuyas opiniones, estimuladas por el influencer, se vuelven relevantes en una estrategia de marketing online, que es también la nueva forma de hacer publicidad.

Esta nueva corriente dista de las tradicionales campañas de publicidad, que por más que describen los atributos de la marca, producto o servicio, deja en duda su veracidad. Pero cuando alguien te lo recomienda (word-of-mouth), el sentido cambia, máxime si quien lo hace es una personalidad en la que confías plenamente y es su credibilidad lo que le agrega valor. Por ello, muchas de las marcas que conocemos se respaldan en la fuerza de un influencer para construir una relación directa con su público de interés, relacionarse con ellos y darle mayor visibilidad a un producto o servicio.Así, los influencers están cobrando más sentido en las campañas de marketing online, ya que crean vínculos emocionales con sus seguidores, lo que da confianza a los consumidores en el momento de seleccionar sus productos o servicios.

Por Mariel Medina, consultora de AB Estudio de Comunicación México.

@Mariel0420

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