Reaprendiendo a comunicar

 

Muchos profesionales requieren de un reciclado permanente para mantenerse a la vanguardia en sus respectivos campos. La idea es que quienes ejercen determinadas profesiones desde una posición de liderazgo sean capaces de responder a los cambiantes retos a los que se enfrenta la sociedad actual.

Esta premisa, hasta ahora mucho más habitual en las disciplinas relacionadas con el mundo de las ciencias, salvo excepciones como la del Derecho, comienza a abrirse paso con fuerza también en el ámbito del periodismo y la Comunicación.

Sabido es que la forma en que las nuevas generaciones ‘consumen’ información difiere bastante del modo tradicional y, por tanto, está mucho más enfocado a un escenario cada vez más huérfano de papel, o de receptores de radio y televisión, y relacionado con la movilidad y la inmediatez.

A lo anterior habría que añadir, además, la ‘democratización’ a la hora de elaborar los contenidos desde el denominado ‘periodismo ciudadano’. O sea, cualquiera con un móvil de última generación se puede erigir en protagonista de una determinada información en caso de encontrarse en el lugar y el momento adecuados.

Los retos a los que se enfrentan hoy en día los profesionales son, por consiguiente, innumerables. A los habituales, que la información sea relevante e interesante y esté contada de un modo que conecte con la mayor audiencia posible, hay que unir ahora la mencionada ‘competencia desleal’ ciudadana y todo un abanico de nuevos formatos con los que es imprescindible familiarizarse.

El vídeo, como claro exponente de lo visual, se está imponiendo de forma clara como el formato estrella para contar historias desde un punto de vista cercano y participativo, siempre que huya de todo atisbo de manipulación o sesgo partidista interesado.

Por ello, ante la puesta en marcha de una campaña de Comunicación se intuye obligado contar con un elenco de profesionales altamente especializados y experimentados en el manejo de los formatos digitales actuales. Aquí no sirven improvisaciones o amateurismos bienintencionados.

El reciclaje profesional se convierte, por tanto, en un elemento imprescindible para el comunicador actual a tenor de la aparición de nuevas técnicas informativas en un mundo cada vez más interconectado.

La formación es obligada a la hora de afrontar con garantías la actual gestión de contenidos y, con ello, tratar de sacar el máximo provecho a los temas relacionados con las redes sociales, SEO y métodos de medición de intangibles así como con la edición de fotografía y vídeo.

Hoy en día, existen múltiples herramientas digitales que se atojan indispensables para transmitir mensajes a los destinatarios. Por lo que no cabe nunca dormirse en los laureles.

Por Fernando Geijo, Consultor Sénior Estudio de Comunicación España.

@fergeijo

 

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