Los modelos y las marcas

Ahora resulta que cuando Patricia -la modelo que ha protagonizado la última campaña de la Generalitat- decía en televisión que apostaba por una Catalunya diferente… no era ella la que lo decía. O, mejor dicho, sí era ella en realidad… aunque no estaba del todo convencida: firmaba días después una carta posicionándose a título personal contra la deriva independentista.

Ambas Patricias no son compatibles. Una de dos: o la bella modelo regresa al paradigma del patriotismo cismático y se reafirma en la posición secesionista; o, por el contrario, recupera su cotidiana identidad y borra el más leve rastro de duda entre sus admiradores. Porque la huella que todo traspiés de credibilidad deja en la memoria colectiva es muy difícil de borrar y, de no hacerlo, acabaremos por no saber con cuál de las dos Patricias habremos de quedarnos.

Esto de la publicidad tiene sus riesgos y cuando la credibilidad del emisor se pone en entredicho hay que tener mucho cuidado: los mensajes se envenenan y no hay terapia asegurada para tratar de sanarlos. Por encima de la anécdota subyace el conflicto. Por eso, a partir de ahora, cuando Concha Velasco nos diga que cambiemos la incómoda bañera por un plato de ducha… no sabremos si lo dice muy en serio. Habrá que averiguarlo.

 

Por Carlos Fernández Conde, consultor sénior de Estudio de Comunicación España.

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