La edad de oro de los ciberataques

Hablaba en este mismo blog mi compañero Biel Huguet, sobre el uso de las herramientas digitales como las videollamadas para aquellos que podemos teletrabajar estos días de estado de alarma y cómo esta tecnología ayuda a mantener la “normalidad” en el puesto de trabajo. Bien es cierto que estas prácticas han llegado para quedarse, aunque en esta ocasión hayan sido empujadas por causas de fuerza mayor, y están demostrando su efectividad a la hora de comunicarse con los diferentes stakeholders; pero también están siendo un reto de aprendizaje para muchos equipos desde el punto de vista técnico y de seguridad.

El desafío al que sin duda nos enfrentamos es el de aplicar la máxima seguridad a nuestros dispositivos ahora que estamos en casa y se abre una nueva puerta a los ciberataques. Somos más vulnerables que nunca y muchos trabajadores se ven indefensos ante una amenaza que no entienden del todo y a la que nunca han tenido que afrontar directamente.

Proteger nuestros sistemas de comunicación telemáticos con contraseñas y realizar invitaciones individuales a grupos cerrados son algunas de las prácticas que debemos incorporar al día a día. Seguimos siendo poco conscientes de la necesidad de protección de nuestros sistemas informáticos en casa por lo que los hackers están  viviendo su época dorada en un mundo donde ellos campan a sus anchas.

El problema llega cuando salen a relucir las carencias y ya hay casos de herramientas que están viendo mermada su reputación por culpa de estos ataques. Hace unos días salía publicada una noticia sobre ciertos problemas de seguridad con la herramienta Zoom. Esta comentaba que se había creado un algoritmo que generaba códigos aleatorios que identificaban las llamadas posibilitando que una o varias personas accediesen a la misma llamada.

Imaginad una reunión cualquiera en la que alguien tuviese la capacidad de entrar sin previo aviso e interrumpirte con palabras soeces o insertando imágenes pornográficas… y mientras tanto tú no pudieses hacer nada más que tirar del cable rompiendo todo el vínculo que te unía a las personas de esa reunión. Pues bien, esta práctica ya tiene su propio nombre: ‘Zoombombing’. Esta herramienta, muy conocida y usada por una gran cantidad de compañías e instituciones para sus reuniones virtuales o webinars, ya está notando las consecuencias y viendo cómo sus usuarios descienden.

En esta crisis sanitaria mundial que estamos atravesando es muy importante controlar qué tipo de imagen se está dando de nuestra compañía. Los usuarios están hiperconectados, saturados de información y muy sensibles a cuestiones que les puedan afectar a ellos o a sus allegados, por lo que controlar no solo los mensajes de comunicación si no incluso qué herramientas de comunicación estamos usando y los peligros que ello conlleva es esencial para mantener la actividad sin sorpresas desagradables. La falta de previsión o no ser capaces de reaccionar a tiempo a cualquier crisis puede marcar la diferencia.

Por Carmen Sotomayor, consultora sénior en Estudio de Comunicación

@Carmn_Sotomayor

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