España levantó la Copa del Mundo sobre el césped, pero fuera del campo varias compañías disputaron su propio campeonato por las ventas, la atención del público y la notoriedad.
Todo ello en un mundial que ha sido más que rentable para la FIFA, (ya lo dijo Trump, que es posible que no sepa o quiera saber qué es una tarjeta roja, pero de negocios sí que sabe). La FIFA esperaba recaudar 11.000 millones de dólares y finalmente fueron más de 15.000 millones de dólares los generados.
Por eso, más allá de lo que pasaba en el terreno de juego, se ha jugado la copa del marketing, en una competición cuyo valor de marca ha sido estimado en 5.200 millones de dólares, según informa El País, y en la que Adidas aparece como la principal vencedora comercial, aunque no fue la única empresa que aprovechó el escaparate mundialista.
La firma alemana llegó a la final vistiendo tanto a España como a Argentina, las dos selecciones que se disputaron el título. Además de equipar a 14 de los 48 equipos participantes, Adidas suministró el balón oficial del torneo. Su gran rival, Nike, estuvo presente en las camisetas de 12 selecciones y desplegó una campaña publicitaria protagonizada por figuras como Kylian Mbappé, Cristiano Ronaldo, Erling Haaland, LeBron James y Kim Kardashian. Sin embargo, ninguna selección vestida por la compañía estadounidense alcanzó la final.
Los datos comerciales también terminaron inclinándose a favor de Adidas. Al cierre del torneo, el 32% de sus productos vinculados al Mundial se había agotado en Estados Unidos, frente al 17% de Nike. Las previsiones financieras eran igualmente más favorables para la compañía alemana, con estimaciones de crecimiento tanto en ingresos como en beneficios, mientras que su competidora afrontaba perspectivas más débiles.
Pero el Mundial de las marcas tuvo distintos campeones. En redes sociales, AB InBev, propietaria de las cervezas Budweiser y Michelob Ultra, consiguió la mayor cuota de interacciones entre los patrocinadores oficiales, con un 31,2%. La mayor sorpresa llegó de la mano de Café Bustelo que disparó su valoración de marca y la intención de compra entre los aficionados estadounidenses. El lujo también dejó su impronta en el evento; Loewe vistió a nuestra selección y Louis Vuitton puso el baúl en el que se transportaba la ansiada copa, baúl que para más datos llevó Alcaraz. En el Mundial de las marcas hubo, por tanto, más campeones que trofeos.
Asociada en Estudio de Comunicación
