Auge y Batacazo de Katie Zacharia

Si hay algo que me aterra, quizás aún más, que la facilidad con la que los estadounidenses acceden y manejan las armas en su país, es sin duda, los pocos escrúpulos que se tienen desde la actual Administración para colocar como portavoz de la Casa Blanca a una fanática capaz de diseminar a los cuatro vientos y magnificar las teorías conspiranoicas más locas sobre cualquier asunto que pudiera ir en detrimento de la reputación de los demócratas y por lo tanto en beneficio de su bienamado líder.

Poco ha durado en el cargo esta portavoz lunática, concretamente cinco días, ya que no solo se ha inventado las patrañas más descabelladas sobre la izquierda woke, sino que por mentir ha mentido hasta sobre su currículo haciéndose pasar por abogada sin haber completado el examen habilitante en EE.UU. para poder presentarse como tal.

Llama la atención que mientras se ha dedicado a sembrar cizaña y echar pestes sobre los demócratas desde sus redes sociales, podcasts o sus apariciones en la cadena Fox se le ha dejado hacer, sin importar cuan graves eran las calumnias y los improperios proferidos, ya que era de utilidad para la estrategia del presidente, pero en el momento en el que sus errores ante el micrófono han estado a la altura de las mentiras sobre su trayectoria profesional, dejando en evidencia a un jefe, que apostó por ella, el cese, aunque pactado, ha sido fulminante a la par que bochornoso.

Nunca me he alegrado de que se despida u obligue a dimitir a un colega de profesión, pero en este caso haré una excepción y esbozaré una amplia sonrisa de alivio, porque un micrófono en manos de Katie Zacharia era tan peligroso como un rifle de asalto en manos de un adolescente trastornado.

Ana Pereira,

Asociada en Estudio de Comunicación

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