Comunicar con rapidez: no hemos entendido nada

Que la forma en la que se consume información ha cambiado es algo por todos sabido. Los Medios tradicionales han dejado de comunicar como antes, de tener el ‘monopolio’ de la distribución de las noticias abriendo el abanico a nuevos actores como son Google y las redes sociales, tipo Facebook, con los que tienen que competir por la captación de la atención de unos usuarios que miran más a la pantalla de su teléfono móvil que a la oferta del kiosko de prensa.

Mientras que los lectores de la prensa tradicional se alejaban de las páginas de papel y los telespectadores buscaban otras fórmulas diferentes a las cadenas de televisión, la revolución digital ha seguido avanzando. Así ha podido ampliar el espectro de usuarios de la información que tienen fórmulas muy sencillas de acceder al entretenimiento, en cualquier lugar y en el momento en el que lo consideren oportuno.

Los Medios tradicionales se han visto inmersos en una ‘competición’ por la atención de los usuarios. Una lucha que también se libra por los ingresos publicitarios, sin los que los Medios de Comunicación tienen una difícil supervivencia. Mejor dicho; una vez que la mayor parte de los ingresos publicitarios han quedado en manos de estos medios digitales (en 2018, más del 60% del gasto publicitario fue a parar al duopolio Google-Facebook en Estados Unidos) el resto ha de competir por lo que queda del pastel. Los Medios tienen la necesidad de atraer al resto de usuarios con el fin de captar su atención y, así, tratar de monetizar sus contenidos para mantener la presencia de la publicidad en sus páginas.

Todo ello ha provocado algunos efectos perversos como que, debido a esta búsqueda de un click que pueda contribuir a esta monetización, los periódicos tradicionales corren el riesgo de perder su credibilidad. El periodista y editor peruano Diego Salazar, en su libro ‘No hemos entendido nada’ (Debate, 2019) analiza cómo el periodismo, como se ha entendido siempre, ha caído en el error de dejarse arrastrar por la ola de la inmediatez, la búsqueda de lo llamativo, la espectacularidad y… el error. A través de ejemplos concretos, desgrana algunos de los efectos que la revolución digital ha tenido en algunos Medios antaño caracterizados por el rigor. Salazar, con este libro, realiza una llamada de atención para que periodistas y Medios entiendan que, precisamente, por la inmediatez, la facilidad con la que se consumen determinados contenidos, ese periodismo tradicional tiene, ahora, más sentido que nunca.

Por Gerardo Miguel, director en Estudio de Comunicación España.

@GerardoMiguelb

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