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El futuro modelo de negocio de la prensa

8 de abril de 2014

3 minutos de lectura

No pretendo desde estas líneas dar a entender que he sacado mi bola de cristal de la mesita de noche para adelantarles aquí lo que va a ser el futuro de la prensa, sino lo que en mi humilde opinión puede depararle en un futuro, no muy lejano, a los diarios impresos.

No hace falta investigar mucho para darse cuenta de que las jóvenes generaciones de hoy son nativos digitales que aprenden mucho antes a pasar con sus dedos regordetes las fotos y vídeos familiares en la tablet o el smartphone que a hablar y caminar.

Desde Darwin sabemos que la evolución es constante y que a lo largo de la historia se producen saltos más cualitativos que empujan a la humanidad hacia el mañana.

Pues bien, tomando como base que lo común es la evolución y no la involución del ser humano, cabe pensar que lo más probable es que en el futuro el lector sea simplemente digital.

¿En qué lugar quedaría entonces la prensa escrita? Probablemente entre las élites  del mundo, ya sea en los despachos de las principales empresas o como líderes políticos, sociales, científicos o como clase intelectual. Así, en un mundo en el que la información digital disponible crece exponencialmente y prima la inmediatez, el diario impreso será el producto de quienes buscan una tercera lectura, un análisis concienzudo y riguroso que se moja en sus conclusiones y en sus predicciones. Por supuesto, la actualidad estará presente en temas con carga de profundidad y las breaking news se dejarán, efectivamente, para la Red. El periódico impreso del futuro no estará disponible en los quioscos, los cuáles se verán convertidos en puntos digitales en los que poder descargar diariamente el “periódico” del día. Eso sí, en digital.

El periódico impreso será de pago y cuenten ya con que será caro, recuerden que es un símbolo de liderazgo y de prestigio, y por suscripción. Será un bien consumible valorado,  releído y archivado.

Por su parte, el diario con el que convivimos actualmente será totalmente digital, de pago (pero más barato) y descargable en las múltiples plataformas digitales que puedan existir. Sus anuncios se personalizarán en función del perfil del consumidor, teniendo en cuenta sus patrones de descargas, gustos, histórico de navegación o lugar en el que ha descargado el diario. Su contenido responderá a la actualidad con: últimas noticias, entrevistas, reportajes, análisis, artículos de opinión y todo aquello que siempre ha caracterizado a un buen periodismo de calidad.

Por supuesto, también estarán las web de los periódicos. Como nativos digitales, sabremos que lo digital no es sinónimo de gratuidad, puesto que nuestros hábitos de consumo y pago ya se desarrollan con normalidad en un entorno digital.

La inmediatez y las noticias de última hora estarán siempre en la web. Pero, como todo periodista sabe, una noticia de última hora no requiere más de dos párrafos, pues no hay tiempo para más. El primero en publicar gana.

Así, la web será el escaparate de esas informaciones de última hora y de todas las que el lector podrá encontrar previo pago en el diario digital, el cual podrá descargarse en su totalidad a un precio, o sólo la noticia, entrevista o reportaje que más le interesa a un precio muy inferior.

Este es mi futuro para la Prensa Tradicional, ¿cuál es el tuyo?

Por Támar Salazar, consultora sénior de Estudio de Comunicación. España.

@TamarSalazar