Hacer (más) visible el contenido de la Comunicación

Se nos olvida a veces que decir TIC es hablar de tecnologías de la Información y la Comunicación. A medida que avanzan éstas, por tanto, mayores (y mejores) posibilidades tenemos de comunicarnos. La evolución hacia la realidad aumentada nos permite, bien utilizada, hacernos entender mejor.

Realidad aumentada en la información

Hasta hace poco, si los llamados “hombres/mujeres del tiempo” tenían que comunicar lo que pudiera ser una inundación a causa de una inclemencia importante, por ejemplo un huracán de categoría “monstruosa”, se referían a ‘tantos’ litros por metro cuadrado, equivalentes a ‘tantas’ piscinas del tamaño de un campo de fútbol. Ahora entra en juego la realidad aumentada y un canal como The Weather Channel (@weatherchannel) se permite “colocar” a uno de sus presentadores en mitad del huracán para visualizar cómo sería engullido por la inundación si se dieran las peores predicciones. El vídeo es para mirar y no dejarlo.

Nos guste o no, Comunicación también es encontrar la manera de, más que adaptarse, aprovechar estas nuevas formas de expresión. Si siempre decimos que “lo importante es comunicar desde el punto de vista del receptor”, tenemos que entender ahora que éste prefiere los soportes visuales y móviles para que conectemos, verdaderamente, con él. La realidad aumentada es, sin duda, un elemento que ayuda mucho a ello.

Pero, claro, la tecnología no lo es todo. Comunicar también tiene un componente creativo que no viene “de serie” con las aplicaciones. Ahí entramos los que vamos teniendo una experiencia en aplicar los sucesivos “inventos” y hacer que estén al servicio de la correcta transmisión del mensaje. Correcta, digo; que no pueden ser las tecnologías juguetes de la inconsciencia, que la buena imagen es muy difícil de lograr y se destruye muy rápido en cuanto que se unen nuevas TIC e ideas locas.

La caducidad del efecto sorpesa.

¿Saben qué me produce un poco de inquietud en todo esto? La caducidad. Estamos en estos tiempos tan acostumbrados a nuevas tecnologías, más avanzadas, más capaces de hacer casi cualquier cosa, que aquello a lo que hoy asistimos con la boca abierta nos parece a los tres días cosa del pasado. Más allá de que no somos conscientes del tiempo y trabajo que ha llevado ponerlo en marcha o experimentar con su funcionamiento para lograr eso que antes definíamos como “correcta transmisión del mensaje”, lo peor es que, como ya no nos impresiona tras un primer contacto con esa tecnología, simplemente nos quedamos a la espera de otra cosa que llame nuestra atención. Sí: lo reenviamos, retuiteamos, re… todo; unas risas, un “¿has visto qué pasada?” y punto.

Para que conste, no me estoy quejando. Sé que el trabajo del comunicador es así y que esos “efectos secundarios” se han incrementado notablemente en los últimos tiempos. Bueno: simplemente era cumplir con mi cuota del “¿has visto qué pasada?” y contar en voz alta cómo funciona nuestro oficio. Parafraseando el viejo dicho, “comunicador que se duerme, se lo llevan las TIC”.

Jesús Ortiz, director del Área de Formación de Estudio de Comunicación

@JesOrtizAl

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