La red que todo lo puede

Muchos de mis amigos no entienden que, según ellos, pierda el tiempo dándole a la tecla en este rinconcito cibernético. “¿Por qué no nos cuentas lo mismo con unas cañas, tomando el aperitivo, como has hecho toda la vida?”, sin escuchar cuando les digo que los tiempos han cambiado y que tenemos que “modernizarnos”.

Por eso les dedico a todos ellos estas líneas “robadas” de El País del pasado domingo, que, por sí solas, lo explican todo. Las escribe Bernard-Henri Lévy, en traducción de José Luis Sánchez-Silva, a propósito de la revolución que se ha producido en Túnez.

“El motor de esta revolución no ha sido el proletariado. Es evidente. (…) Han sido los internautas. Los usuarios de Twitter, Facebook, YouTube, etcétera. Han sido esos hombres y mujeres que, provistos de smartphones, recorrían las calles de Túnez para filmar la represión y la insurrección. Han sido los Anonymous, ese grupo de hackers al que ha apoyado mi revista, La Règle du Jeu, y que, cuando comprendieron que la ciberpolicía iba a reducir a la nada ese espacio de ciberresistencia, atacaron las webs oficiales del régimen y bloquearon la maquinaria estatal. Una revolución dentro de la revolución. Ayer se tomaban las televisiones. Anteayer, los palacios de invierno. Se acerca el tiempo de la e-revolución, la primera en su especie, y la juventud tunecina acaba de darle carta de naturaleza. También por eso, por haber llevado a tal punto de excelencia esta nueva forma de resistencia, gracias”. No añado ni un punto.

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