La transformación digital, también en la comunicación interna

La transformación digital consiste en reinventar cómo nos organizamos, cómo nos relacionamos entre nosotros y con el cliente, cómo almacenamos, generamos, procesamos la información para hacer el negocio… usando la tecnología digital. Y la hemos de hacer con las personas que ya trabajan con nosotros y para nosotros.  Esta última frase es clave porque indica que solo con implementar tecnología no se produce la transformación digital.

Pero, ¿cómo están las empresas haciendo la transformación digital interna, la que cambia las formas de trabajar de sus empleados? Nuevas herramientas de trabajo en red, en la nube, para compartir conocimiento, para crear tus “propias App” con las utilidades que necesitas para trabajar… Todo un universo abierto, flexible, que anima a las personas a compartir la información sobre los proyectos, a co-crear documentación, a configurar su propio espacio de trabajo y a interactuar -con opiniones, con  “likes”-. En fin, todo un reto en la relación y en la comunicación con los empleados.

Y digo reto para la comunicación con los empleados, por dos motivos:

  1. porque es clave en el rol de Comunicación Interna mantener una comprensión continuada sobre qué grado de conocimiento, receptividad, interés, compromiso que tienen los empleados en los cambios que afectan a su trabajo y a la organización;
  2. porque, no nos engañemos,  seguro que en algún momento nuestro jefe nos dirá que hay que contarles el cambio y la transformación digital a los empleados y hay que pedirles que se “impliquen” en ello.

Aunque la tecnología nos arrolle, el rol de la Comunicación Interna consiste en ofrecer respuesta a preguntas tales como… ¿cómo interpretan los empleados este cambio?, ¿desde el temor, desde la ignorancia, desde el escepticismo,…?; ¿qué motivos tienen realmente ellos para usar este “nuevo mundo” que se abre en el menú de arranque de su PC o en el Market de su móvil?, ¿qué interesa realmente a estas personas?; ¿en qué medida están dispuestos a usarlos?.  Porque si no conocemos sus respuestas o pensamos que su predisposición no es positiva, invertiremos un gran esfuerzo en “explicar las bondades de la transformación digital para el negocio” pero no arraigaremos una manera de trabajar diferente.

Hay una ventaja en este proceso: es verdad que los cambios que encontramos como empleados ya los vivimos como clientes; quien más o quien menos ya se ha subido a la ola de la interactividad, la red social… en su vida personal. Casi todos tenemos ya unos hábitos “sociales” arraigados.

Por tanto, más allá de consejos genéricos de que estemos cerca de Recursos Humanos y del negocio, hay alguna recomendación básica sobre por dónde empezar  para facilitar el cambio en las personas -no en la tecnología-:

  1. Comencemos por comprender con rigor en qué cambia la transformación digital los procesos de trabajo. ¿Cómo vamos a pedirle a las personas que trabajen? No miremos los cambios tecnológicos con distancia o como si estuvieran fuera de nuestra caja funcional.
  2. Preguntemos a los profesionales -con rigor y sin prejuicios-  sobre qué procesos quisieran que fueran más agiles, más abiertos -conocer los turnos de trabajo con antelación, compartir propuestas a clientes para aprender de la experiencia de otros, aportar consejos a otros compañeros sobre cómo vender determinado producto, chatear en tiempo real sobre incidencias que estamos teniendo en un call center, etc, etc.-
  3. Trabajemos por defender un proceso de implantación “progresivo” de la “gran” transformación digital ajustado a lo que los empleados consideran prioritario, lo que les facilita su vida profesional y su relación con la empresa. Y si nuestra influencia no logra esto, trabajemos por una comunicación con los empleados que ponga el acento en lo que “ellos ganan” con esta nueva forma de trabajar.
  4. Trabajemos para que la línea directiva comprenda la necesidad de la consistencia entre “lo que pedimos a los empleados que hagan y lo que nosotros -jefes- hacemos con ellos”

Cuando las personas sentimos que los cambios tienen en cuenta nuestros propios intereses y motivos para cambiar, tenemos mucho ganado. La CI debe trabajar para diseñar actuaciones que alineen motivos -los del negocio y los de los profesionales-. Y, no nos engañemos, no siempre son tan distintos.

Por Concha Gómez, Jefe del área de Comunicación Interna de Estudio de Comunicación España.

@Concha_Gomez

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