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Planeta y salud, un binomio indivisible

“¿Somos capaces de imaginar un mundo donde el aire, el agua y los alimentos saludables estén al alcance de todos? ¿Donde las economías se centren en la salud y el bienestar? ¿Donde las ciudades sean habitables y las personas controlen su salud y la del planeta?” Estas son algunas de las preguntas sobre las que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos invitar a reflexionar este año con motivo del Día Mundial de la Salud. Una jornada que en esta ocasión tiene como eslogan «Nuestro Planeta, Nuestra Salud” y durante la cual la OMS quiere recordar que más de 13 millones de personas fallecen cada año por causas ambientales evitables como la crisis climática, crisis sobre la que influye cada decisión política, social, empresarial y comercial que se adopta y que, a día de hoy, es “la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad”, asegura la OMS. 

 Y es que, según esta institución, más del 90% de las personas respiran un aire insalubre consecuencia de la quema de combustibles fósiles. Debido al calentamiento del planeta, los mosquitos propagan las enfermedades cada vez más lejos y más rápido. Los fenómenos meteorológicos extremos, la degradación del suelo y la escasez de agua están desplazando a las personas y afectando a su salud. La contaminación y los plásticos llegan hasta el fondo de nuestros océanos, de las montañas más altas y están presentes en nuestra cadena alimentaria. “Los sistemas de fabricación de alimentos y bebidas muy transformados y poco saludables están impulsando una ola de obesidad, aumentando el cáncer y las enfermedades cardiacas, al tiempo que generan un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero”, apunta. 

 Un escenario poco alentador y sobre el que es necesario actuar con firmeza. Gobiernos, empresas, sociedad, cada uno de nosotros… todos debemos actuar y sumarnos a un concepto que no se puede quedar en una “moda”: la sostenibilidad. Por muchos días mundiales como el de hoy que celebremos, por muchas cumbres que se organicen y por muchas declaraciones de intenciones que haya, nada cambiará (es más, empeorará) si no actuamos de verdad. 

De ello han tomado conciencia muchas compañías, que en los últimos años vienen desarrollando e implementando estrategias de sostenibilidad guiadas por criterios ESG (Enviromental, Social y Governance) y alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas. Garantizar la sostenibilidad y reducir el impacto sobre el medio ambiente son así, a día de hoy, objetivos fundamentales de muchas empresas, conscientes de que, además de generar un impacto ambiental, social y económico positivo, esto les ayuda a construir relaciones sólidas y mutuamente beneficiosas con sus diferentes públicos objetivo y a obtener mejores resultados. Un nuevo paradigma de gestión que necesariamente debe perdurar en el tiempo y que también queda patente en las propias estrategias de Comunicación de las compañías, que tienen en la responsabilidad social y la sostenibilidad uno de sus ejes de trabajo fundamentales. Y es que la Comunicación es, sin duda, una herramienta básica en este nuevo paradigma empresarial, un instrumento que, estratégicamente diseñado, correctamente planificado y desarrollado y ajustado siempre a la realidad, puede mejorar la percepción y la reputación de una organización y “contagiar” a la sociedad su ADN responsable impulsando el cambio también en ella. 

 

Rosa María García, Directora Área Salud en Estudio de Comunicación 

@rosamgllorente  

 

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