El Acqui-hiring y la integración del talento

Las compañías tecnológicas han comenzado a extender el fenómeno del Acqui-hiring (combinación de las palabras en inglés de «acquisition» y «hiring») que consiste en comprar empresas para reclutar el talento presente en estas y, por tanto, adquirir a sus empleados. Una práctica en el que el producto de la empresa comprada pasa a ser secundario y poco generador de interés y que, además, se suele poner en práctica cuando la compañía adquirida está en dificultades económicas en el momento de la compra.

Muchas empresas son conscientes que el talento es uno de sus principales, si no el principal, activo, y de ahí el interés que suscita este movimiento. Conseguir buen talento en grandes cantidades en el mercado por la vía más tradicional puede ser costoso, en procesos largos y difuminados en el tiempo y, además, es necesario tener una estrategia atractiva como marca empleadora.

A pesar de ser una práctica con claros beneficios, desde el punto de vista de una integración, adquirir talento de otra compañía precisa tener en cuenta y alinear muchos elementos para poder resultar exitoso (más allá de asumir el coste y tener la necesidad de reclutar el talento): debemos gestionar el cambio en términos de cultura, de motivación, de compromiso, de comunicación y de clima laboral.

Para que un empleado pueda desarrollar todo su potencial es necesario que el entorno en el que realiza su actividad le acompañe y canalice sus ideas. Asimismo, no siempre la intención de un empleado talentoso puede ser quedarse en la compañía en la que es adquirido y es necesario que esta situación se le presente como atractiva.

La comunicación interna juega un papel fundamental a la hora de ser capaz de alinear y trasladar al empleado una propuesta interesante y creíble de lo que la nueva compañía tiene que ofrecerle y, así, ser capaz de realizar una integración satisfactoria del mismo. Me refiero a cuestiones como dar a conocer y mostrar el valor en qué la compañía es distinta de los competidores y por qué le merece la pena trabajar ahí, más allá de la compensación; o cómo encaja y para qué vale el trabajo del nuevo empleado dentro de la estrategia de la organización y qué espera y necesita la empresa de esa persona.

Por concluir, el éxito del acqui-hiring depende, por tanto, de una correcta comunicación y ser capaz de explicar lo atractivo de un proyecto a los recién llegados. Por supuesto, detrás de lo que contemos tiene que haber una realidad de empresa que concuerde con lo que hemos trasladado.

Por Pedro Soto, director en Estudio de Comunicación.

@pedrosotoft

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