La nueva normalidad representará para las empresas el reto de cuidar su reputación, en un entorno totalmente diferente.

Merca2.0 – Por Carlos Bonilla, Socio en AB Estudio de Comunicación México

No se requiere ser pitoniso para augurar que las principales tendencias que Carlos Glatt, consultor de innovación y nuevos modelos de negocio, presentó como tendencias para el año que está concluyendo prevalecerán durante el 2022, toda vez que la pandemia no ha cesado y, lejos de ello, las nuevas cepas amenazan con prolongar el confinamiento y las limitaciones impuestas por el COVID-19

Glatt basó sus predicciones en el análisis de artículos publicados por 50 expertos en diferentes disciplinas. Es un hecho que vivimos ya una nueva realidad, a partir de la cual tenemos que construir una nueva normalidad. Estamos aprendiendo a entender nuevas formas de actuar e imaginando escenarios que pueden presentarse para diseñar las normas adecuadas a los escenarios por venir.

Es evidente que las formas de trabajar que vivimos en el pasado no regresarán. La hiperconexión ha revolucionado el ámbito laboral. Los teléfonos y libretas no regresarán. El mundo siempre está en transformación, adaptación y renovación.

Los seres humanos deseamos volver a socializar pero el trabajo a distancia básicamente se quedará igual. El modelo mixto de trabajo es irreal. Los expertos opinan que seguiremos trabajando en línea desde nuestras casas cada vez más adaptadas y con reuniones en lugares divertidos y diferentes  para socializar y conectar. Seguirán creándose múltiples espacios para grandes juntas digitales con todas las soluciones resueltas. Nadie quiere vivir en el tráfico ni en esa vorágine de información y trabajo otra vez.

Las oficinas corporativas seguirán en desuso y ese modelo en obsolescencia es retomado por tecnologías disruptivas. Cada día tendremos más asistentes digitales para trabajar en forma eficiente. Esos grandes corporativos serán recordados por siempre como los enormes mamuts de 1980-2020 en extinción. Tuvieron su época de gloria y ahora están en extinción.

Nunca regresan los viajes, congresos o reuniones de trabajo como eran,  si es que se pueden hacer en línea. El turismo de trabajo desaparece prácticamente. Las llamadas se convierten en videollamadas. Las juntas internacionales en juntas en línea. Los grandes congresos en sistemas tecnológicos. Nuevos lanzamientos de productos en forma digital y tecnologías novedosas. Congresos apoyados por inteligencia artificial, para recibir experiencias personales.

Las casas se vuelven más tecnológicas y adaptadas al trabajo diario. Muchas empresas se dedicarán a solucionar las necesidades de trabajar desde casa. La casa cambia de ubicación. Hoy se puede vivir fuera de una gran ciudad, trabajar igual y generar mismo valor. La ubicación física pasa a un segundo término para las empresas, pero a un primer término para los trabajadores. La industria de bienes raíces también está adaptándose a esos cambios.

La productividad ya no depende de un jefe que revise los trabajos. Ahora hay plataformas que ayudan a medir resultados, KPI’s y tiempos eficientes. La forma de contratar personal está replanteándose. Contratar a la mejor fuerza laboral hoy es más fácil, económico y eficiente. No habrá diferencia entre contratar personal local y extranjero. Hoy todos somos globales.

Todo lo repetitivo está volviéndose virtual y en esquema de suscripción. Desde iglesias, arte, gimnasios, cines, entretenimientos. A veces iremos a cosas físicas pero los números no darán para mantener las infraestructuras físicas que se tenían antes. Menos lugares podrán mantener algunos modelos abiertos. Servicios sofisticados a domicilio por medio de realidad virtual llegaran muy pronto.

Las empresas que no inviertan por lo menos 10% en nuevas tecnologías desaparecerán. La empresa tradicional está llegando a su fin. Ya solo queda esperar a su muerte definitiva. Con recursos limitados las empresas requieren más certidumbre y mejores inversiones. Una empresa tecnológica, nueva y fresca hoy, puede desbancar a una que lleva haciendo lo mismo en los últimos 50 años

El manejo de datos personales se vuelve más delicado y las grandes plataformas cambiarán. La gente regresa a pagar cosas por suscripción por el sentido de transparencia que involucra. Prefieren pagar que regalar sus datos. Las grandes marcas hoy valen por su credibilidad. Todo se puede copiar o replicar menos el prestigio. El valor de la empresa hoy depende de muchos factores y no nada más de su venta anual.

La nueva normalidad representará para las empresas el reto de cuidar su reputación, en un entorno totalmente diferente, en el cual las condiciones vigentes y por venir presentarán nuevas vulnerabilidades para ese gran activo que es el buen nombre de las organizaciones.

@CarlosBonillaMx

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