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Curioso experimento sobre la negatividad

El otro día estaba charlando con un directivo de una empresa de tecnología y me habló sobre su particular manera de evaluar a sus equipos. Me hizo un experimento que quiero compartir, porque me parece una lección interesante para todos. Fijaos en la información a continuación:

9 x 1 = 9

9 x 2 = 18

9 x 3 = 27

9 x 4 = 36

9 x 5 = 45

9 x 6 = 54

9 x 7 = 63

9 x 8 = 72

9 x 9 = 81

9 x 10 = 101

Antes de seguir leyendo, pensad: ¿qué habéis visto?

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Si habéis visto el error en la operación 9 x 10 = 101, estáis en lo cierto. Esto es lo que vemos todos los que realizamos este sencillo experimento. Como todo el mundo sabe, el resultado correcto es 90.

No obstante, nadie dice haber visto nueve aciertos. Y eso también es cierto. De hecho, esta certeza tiene más peso que la primera, porque los aciertos son la tónica y el error es la excepción. Sin embargo, nadie lo constata. Solo se destaca el fallo.

Según me contaba mi colega, él basaba la valoración de su equipo en esta premisa: fijarse en los aciertos y no solo en los errores. Si hay muchas más cosas bien hechas que mal hechas, la valoración es positiva. Además, él admite el error y el fallo como algo normal y humano, pero no lo sobrevalora ni destaca por encima del acierto. Lo considera en su justa medida.

«Tendemos a juzgar con un sesgo de negatividad»

No parece que acabe de decir nada raro, ¿verdad? No obstante, las personas tendemos a juzgar con un sesgo de negatividad. Eso significa que, cuando una persona comete un error, eso es lo que más nos llama la atención y además presuponemos que lo seguirá haciendo. Y, sin embargo, no valoramos todos los aciertos que esa misma persona realiza y que, posiblemente, son la tónica de su comportamiento en la mayoría de los casos.

Aquí va otro pequeño experimento, que confirma lo anterior. Un día un profesor de escuela anunció a sus alumnos al llegar al aula que tenían un examen sorpresa. Sus alumnos se sorprendieron al ver la prueba. Consistía en una hoja en blanco con un punto negro en el centro y una pregunta: ¿qué veis aquí? Tras lo explicado más arriba imaginaréis, como así fue, que la respuesta de todos los alumnos fue: “un punto negro”. Sin embargo, el profesor llamó la atención sobre el hecho de que nadie había señalado el enorme espacio en blanco que había alrededor. De nuevo vemos nuestro sesgo para apreciar solo las singularidades y las excepciones, que valoramos por encima de lo positivo que hay alrededor.

Este curioso aspecto de nuestro razonamiento puede tenerse en consideración en muchos ámbitos de la vida. En el caso de mi amigo, él lo tenía muy presente a la hora de evaluar a sus equipos. Pero también se debe valorar en el ámbito de la comunicación interna, concretamente en esos momentos en que las personas que tienen colaboradores a su cargo los valoran, ya sea de manera formal o informal, en conversaciones o comentarios.

«El sesgo de negatividad influye en la valoración de los equipos y en la comunicación con ellos»

Los responsables de equipos suelen llamar la atención a sus colaboradores cuando algo no está bien hecho. En principio, si lo hacen bien, lo hacen con tacto y en tono constructivo, con el objetivo de que la persona mejore un aspecto concreto. Pero esos mismos responsables suelen pasar por alto las cosas que sus colaboradores hacen bien. Quizá sean más que las que hacen mal pero no se les dice nada al respecto. Seguramente porque los responsables no las aprecian porque no les llaman la atención, a no ser que alguien haga algo extraordinario.

Siendo ahora conscientes de nuestra tendencia a juzgar con un sesgo de negatividad, propongo que tengamos en mente la lección de nuestro amigo y que los responsables de equipos traten de percibir y comunicar a su gente tanto lo positivo como lo negativo que ven en ellos, en la proporción en la que se produzca una cosa u otra. Quizá se sorprendan destacando más cosas buenas que malas y eso haga que cambien su perspectiva sobre algunas personas, con la consiguiente mejora en la motivación de la gente para seguir haciendo lo que hacen bien y la satisfacción de esta misma gente de saber que lo bueno también se tiene en consideración.

Por Estefanía Campos, directora de Estudio de Comunicación

@Ecampos1976

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