El diálogo cotiza al alza
La ironía ha sido siempre una buena herramienta parlamentaria. La agresividad, si se usa bien, también. Pero los ciudadanos parece que han dicho basta a los clásicos.
La ironía ha sido siempre una buena herramienta parlamentaria. La agresividad, si se usa bien, también. Pero los ciudadanos parece que han dicho basta a los clásicos.
“Necesitamos que las instituciones, gobiernos, sindicatos, empresas, reguladores y ciudadanos se den cuenta del potencial del mundo digital en beneficio del propio ciudadano”, ha dicho Cesar Alierta, presidente de Telefónica.
A lo largo del mes de diciembre, encontré una nueva distracción para entretenerme durante los atascos matutinos de la capital: analizar e intentar entender las campañas publicitarias de los diferentes partidos candidatos a las elecciones españolas.
Si decimos que el móvil ha dejado de ser un instrumento para comunicarse con otras personas que se encuentran distantes a través de la voz y el sonido, no decimos nada nuevo.
Afrontémoslo, es inevitable que cualquier empresa tenga una crisis. Crisis, entendida tal y como estipula la RAE en una de sus definiciones como “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”.