Microinfluencers: engagement vs alcance
Hace tiempo hablábamos de los influencers como la panacea para las marcas porque eran personas con un elevado número de seguidores en los que sus fans confiaban.
Hace tiempo hablábamos de los influencers como la panacea para las marcas porque eran personas con un elevado número de seguidores en los que sus fans confiaban.
El auge de los bulos relacionados con el atentado de Londres del pasado día 22 de marzo me lleva a reflexionar sobre los distintos aspectos que favorecen su difusión y sobre las maneras de combatir a esta especie de post-verdades.
El fenómeno de las Redes Sociales empezó a crecer en 2007, generando opinión, retroalimentación y una nueva forma de hacer comunicación; sin embargo hasta el 2012, este fenómeno no les hacía ni cosquillas a las grandes televisiones, eran menospreciadas y hasta algunas veces eran omitidas por completo.
No descubro nada nuevo si digo que, entre otras muchas cosas, la revolución digital ha cambiado las pautas de lectura. La ingente cantidad de información y de fuentes, la gratuidad y su influencia en el valor que concedemos a lo que leemos
Defendemos desde hace años que uno de los retos para el progreso de la Comunicación Interna está en diseñar y dialogar con la dirección una estrategia de contenidos y canales enfocados a reforzar lo que cada negocio necesita.
La respuesta es un sí, rotundo. Vamos, que debería de ser una de sus prioridades, puesto que los youtubers, vloggers, instagramers, etc. viven normalmente de su imagen personal, imagen que además venden a las marcas de las que se hacen embajadores y que tendrían que cuidar si quieren tener una fructífera carrera que se alargue en el tiempo.

