Fundación SERES: Medir los valores
«Lo que no se puede medir no existe». Es una máxima que muchos empresarios aplican a rajatabla cuando de gestionar se trata. Por eso, incorporar el compromiso social al mundo de la empresa no ha sido tarea fácil.
«Lo que no se puede medir no existe». Es una máxima que muchos empresarios aplican a rajatabla cuando de gestionar se trata. Por eso, incorporar el compromiso social al mundo de la empresa no ha sido tarea fácil.
Vivimos en una sociedad que quiere soluciones rápidas y, lamentablemente, lo bueno, como el jamón de pata negra, suele tardar cinco años en curarse.
“¡Eso son mariconadas! Concéntrense ustedes en la comunicación de producto, en vender, que es lo que nos interesa y lo que genera valor. Lo demás no es importante”. Esta frase, casi textual con permiso de mi memoria, me la decía un empresario español, hace más de veinte años.
El titular podría ser el pie de la viñeta de Forges, publicada en El País, que abre este artículo. Esta escena en la prisión de su imaginario Coolcity, tiene que ver mucho con el mundo de la Comunicación empresarial y la publicidad sobre todo.
En la gestión de la crisis económica que nos ha tocado vivir el Gobierno español tropieza una y otra vez con el reproche al desatino de la estrategia de comunicación que está siguiendo. ¿Por qué?
Hace apenas tres años se esperaba la llegada de la Televisión Digital Terrestre en España. Los hogares tenían que hacer un pequeño esfuerzo económico para recibir la nueva era de la comunicación digital en abierto y, en cierto modo, esto hacía que se esperara con cierto deseo y recelo.

