Las relaciones institucionales (PR Noticias)
Nuestras empresas requieren mensajes, argumentos y soportes diferenciados, porque los públicos a los que se dirigen son variados: accionistas, clientes, empleados, proveedores, prescriptores. Vivimos en una sociedad en la que la empresa se desenvuelve en medio de un tejido de influencias complejas y difíciles de gestionar.
El hecho de que la nuestra sea una sociedad «abierta», en la que la sociedad civil tiene capacidad para ser interlocutor del Estado, hace que ese tejido se complique considerablemente. Las administraciones públicas se convierten así en uno de los públicos de interés prioritario para la empresa y, en muchos casos, en interlocutores con una decisiva capacidad de influencia en la cuenta de resultados.

Difícil cuestión teniendo en cuenta los tipos y variedad de campañas y, además, que de grandes ideas están las sepulturas de la Comunicación, en todas sus formas, llenas. Una gran idea mal resuelta puede dar al traste con el mejor de los proyectos. Cualquiera puede reconocer las campañas más transparentes -las de Marketing, Publicidad, Propaganda, las campañas electorales-, pero también las hay sibilinas, subliminales y hasta sublimes. Campañas hay de todos los tamaños, pero un gran presupuesto no es garantía de éxito, ya que una buena campaña de Comunicación se asienta en algo menos tangible como es el know how, la dosis exacta de imaginación y cero improvisación.