Las claves del proceso de rehabilitación empresarial (Cinco Días)
La crisis está arrastrando hoy a una gran parte de la empresas españolas a adoptar medidas traumáticas, soluciones quirúrgicas que les permitan seguir viviendo aunque, para ello, tengan que amputar una parte de su cuerpo. Los datos del primer semestre son reveladores: se han incrementado en un 486% los Expedientes de Regulación de Empleo autorizados y según el último dato conocido superamos ya los cuatro millones de parados. Detrás de cada una de esas estadísticas hay compañías grandes, medianas y pequeñas que se ven obligadas a despedir a una parte de su plantilla para poder continuar su camino.
En medicina está completamente asumido que después de una operación es imprescindible un periodo de convalecencia y, en la mayor parte de los casos, rehabilitación. Nadie espera que un enfermo, tras una operación de rodilla, salga corriendo como si nada. Necesita pasar muchas horas con el fisioterapeuta y hacer ejercicios de recuperación de la masa muscular antes de volver a ser él mismo.

Que las relaciones con el poder central de Argentina son hoy difíciles y poco previsibles, tanto para el empresariado argentino como para el extranjero, es una verdad y una verdad incuestionable. Que históricamente el sector privado, en el que se incluyen muchas empresas españolas, consideró que esas relaciones debían ser “focalizadas y utilitarias”, es decir, basadas en objetivos concretos y con resultados concretos, es otra verdad difícil de discutir.