España-Argentina. Relaciones peligrosas (Negocio)
Que las relaciones con el poder central de Argentina son hoy difíciles y poco previsibles, tanto para el empresariado argentino como para el extranjero, es una verdad y una verdad incuestionable. Que históricamente el sector privado, en el que se incluyen muchas empresas españolas, consideró que esas relaciones debían ser “focalizadas y utilitarias”, es decir, basadas en objetivos concretos y con resultados concretos, es otra verdad difícil de discutir.
Pero también es verdad que son pocos los que han establecido una política de Relaciones Institucionales en Argentina diseñada para el largo plazo, responsable, eficiente, sistemática y estratégicamente diseñada. Y ésta es la mayor verdad que debe ponerse sobre la mesa de muchos consejos de administración y de muchos presidentes o consejeros delegados. De esta manera, lejos de criticar el pasado, aceptarlo significará comenzar a trabajar seriamente en el futuro. Futuro de la propia empresa y de su gente, de cada sector y del país.

La crisis está arrastrando hoy a una gran parte de la empresas españolas a adoptar medidas traumáticas, soluciones quirúrgicas que les permitan seguir viviendo aunque, para ello, tengan que amputar una parte de su cuerpo. Los datos del primer semestre son reveladores: se han incrementado en un 486% los Expedientes de Regulación de Empleo autorizados y según el último dato conocido superamos ya los cuatro millones de parados. Detrás de cada una de esas estadísticas hay compañías grandes, medianas y pequeñas que se ven obligadas a despedir a una parte de su plantilla para poder continuar su camino.